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¿Conoces a Elsie MacGill, la primera ingeniera aeronáutica del mundo?

En un campo, el de la ingeniería, tradicionalmente copado por hombres, Elsie MacGill se erigió, a mediados del s. XX, como un referente para todas aquellas mujeres que soñaban con diseñar e investigar en el campo aeroespacial, una auténtica pionera a la que hoy hemos querido rendir homenaje en el estreno de nuestro blog.

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En MyM – Mecanizados y Montajes Aeronáuticos estamos de estreno. Inauguramos el blog de nuestra página web, un espacio para el diálogo y el aprendizaje, donde el sector aeroespacial, su historia, curiosidades, investigación, tecnología… serán los grandes protagonistas. 

Iniciamos este nuevo canal de comunicación con un poco de historia, acercándonos a la figura de Elizabeth Muriel Gregory, «Elsie» MacGill. Esta canadiense se convirtió en la primera mujer en el mundo en acceder al puesto de directora de ingeniería aeronáutica en 1938.

Elsie McGill (Fuente: https://engineerscanada.ca/)

Pero este no fue el único hito de su carrera profesional, todo un camino lleno de obstáculos que consiguió superar. Se convirtió en la primera graduada en Ingeniería Eléctrica en 1927, y también la primera mujer en obtener el título de Ingeniera Aeronáutica, en 1929. Ambos títulos fueron certificados por la Universidad de Toronto.

MacGill no fue la primera mujer en diseñar una aeronave como tal. Encontramos ejemplos anteriores como E. Lilian Todd, quien diseñó su primer aeroplano y lo exhibió en 1906. Sin embargo, Elsie sí es considerada la primera mujer en diseñar una aeronave con el título de ingeniera y también la primera en ser aceptada en el Instituto de Ingeniería de Canadá.

La primera ingeniera en un campo dominado por hombres

Elsie MacGill nació el 27 de marzo de 1905 en Canadá y pronto se interesaría en la ingeniería eléctrica. Aunque su paso por la universidad no fue fácil, debido a la insistencia de los decanos por menospreciarla frente a sus compañeros, terminó su titulación y comenzó a trabajar en Michigan para la Austin Automobile Company. Cuando la compañía comenzó a fabricar aviones, ella se interesó por la aeronáutica, obteniendo su título en esta especialidad.

En su país natal comenzó su carrera aeronáutica en Quebec, concretamente en la Fairchild Aircraft. Allí se especializó en el cálculo de estructuras. Presentó varios artículos a la Royal Engineering Society y fueron publicados en el Engineering Journal.

Sus logros en el campo de la ingeniería van acompañados de una gran labor dentro del movimiento de lucha por los derechos de las mujeres, como veremos un poco más adelante, y de un aporte fundamental a la Comisión Real sobre la Condición de la Mujer entre 1967 y 1970.

Una vida llena de dificultades

Y es que, como decíamos, no todo fueron éxitos y facilidades en la carrera de Elsie. Por contra, MacGill sobrevivió a la poliomielitis, enfermedad que contrajo en mayo de 1929. Los médicos le dijeron que quizás nunca pudiera volver a caminar. Sin embargo, con mucho esfuerzo recuperó el uso de las piernas e, incluso, siguió conduciendo su Ford Roadster ayudándose de las manos para levantar la pierna cuando necesitaba presionar el embrague. 

Tras su recuperación, en 1938, MacGill llegó a ser directora de ingeniería aeronáutica de Canadian Car & Foundry (CCF), en Fort William, donde le encargaron el diseño de un avión de entrenamiento que se usaría en México y del que ella misma fue su primera pasajera.

Hawker Hurricane (By Cpl Phil Major ABIPP – commons.wikimedia, OGL v1.0)

“La reina de los huracanes”

Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, CCF fue la empresa elegida por la Real Fuerza Aérea británica (RAF) y la RCAF para fabricar los cazas Hawker Hurricane. MacGill estaba a cargo del desarrollo de los procesos de producción a gran escala necesarios para construir más de 1 000 aeronaves en un plazo muy reducido. Así, el primer Hurricane hizo su vuelo inaugural en enero de 1940, con algunas modificaciones agregadas por MacGill para adaptar el caza a las bajas temperaturas.

Para cuando se cerró la línea de producción, en 1943, habían salido de ella 1 400 aviones y, para satisfacer la demanda, se amplió el personal de la planta de 500 empleados a más de 4 500, de los cuales más de la mitad eran mujeres.

Sería en estos años cuando se ganaría su sobrenombre, ‘The Queen of Hurricanes’, que daría título a una de las biografías que relata su vida. En 1940, Elsie escribió Los factores que Afectan la Producción en Masa de Aviones, posteriormente publicado en The Engineering Journal. Su papel en la producción de estos aeroplanos la hizo famosa, a tal punto que se publicó un libro de cómic en los Estados Unidos, utilizando su apodo, «reina de los huracanes».​

En esta época, varios medios de comunicación se hicieron eco de su brillantez publicando frases suyas como: 

Comic «Queen of Hurricanes» (Fuente: University of Michigan).

 

«El desafío de ganar la guerra recayó directamente sobre la ingeniería canadiense…».

«Estamos trabajando no solo con el objetivo de ganar, sino también por la gloria de llevar la paz a todo el mundo».

En Toronto fundaría su propia consultora de aviación y, en 1946, sería la primera mujer en formar parte de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Allí se encargó de esbozar las regulaciones internacionales sobre aeronavegabilidad para el diseño y producción de aeronaves comerciales. También sería la primera mujer en el Canadian Aeronautical and Space Institute, así como en el Engineering Institute of Canada. En 1947 formaría parte de un comité de Naciones Unidas para el cálculo de estructuras.

Defensora de los derechos de las mujeres

En los años 50 sufrió un accidente que hizo que se rompiera su pierna sana, pero en vez de quedarse parada, comenzó a involucrarse en campañas por los derechos de las mujeres, como la disponibilidad de guarderías y el otorgamiento de licencias por maternidad. En 1967, fue nombrada miembro de la Comisión Real sobre la Condición de la Mujer en Canadá.

Elizabeth MacGill murió el 4 de noviembre de 1980, a los 75 años, siendo una de las ingenieras más respetadas del país. Entre los reconocimientos que se le otorgaron, está la inclusión en el Salón de la Fama de la Ciencia y la Ingeniería de Canadá, y en el Salón de la Fama de la Aviación Canadiense, la medalla Gzowski del Instituto de Ingeniería de Canadá y la condecoración de la Orden de Canadá. Asimismo, en sus últimos años de vida recibió doctorados honorarios de las universidades de Toronto, Windsor, Queens y York.