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El reciclado de aluminio, una apuesta de M&M por la sostenibilidad

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Quizás no lo sepas, pero el aluminio nos rodea. Lo encontramos en distintos ámbitos de nuestra vida diaria. Existe una gran diferencia entre producirlo o reciclarlo tanto en términos de gastos energéticos como de emisión de contaminantes y en M&M estamos comprometidos con su reciclado. Te contamos más sobre ello a continuación.

La importancia del reciclado de aluminio

El aluminio tiene infinidad de aplicaciones en nuestra vida cotidiana. Se utiliza para proteger alimentos (papel de aluminio, latas o tetrabriks), en puertas y ventanas e incluso en utensilios de cocina y herramientas.

Actualmente, se producen alrededor de 100 Mt de aluminio al año, lo que implica un gran gasto de energía. Se estima que, para producir una tonelada de aluminio a partir de la bauxita (mezcla de minerales que contienen diversas concentraciones de óxidos hidratados de aluminio), se consumen 45560 kWh (WBG, 2004). Sin embargo, es posible utilizar de nuevo el aluminio al final de su vida útil; es decir, reciclarlo. De hecho, se estima que el 70% del total de aluminio fabricado en la historia de la humanidad continúa en uso.

En este post hablaremos del reciclaje del aluminio, elemento clave en nuestra compañía, ya que en M&M el compromiso por la sostenibilidad medioambiental es inquebrantable.

¿Cómo se obtiene el aluminio primario?

El aluminio es el elemento químico más abundante en la corteza terrestre (8%) después del oxígeno (47%) y del silicio (28%). Sin embargo, no se encuentra puro en la naturaleza, sino que se combina con oxígeno e hidrógeno para formar óxidos e hidróxidos. Estos, a su vez, se hallan mezclados con óxidos de otros metales, como el óxido de hierro y de silicio. La bauxita, un mineral que posee la citada composición, es la principal mena del aluminio.

La producción de aluminio primario se realiza en dos etapas principales. En la primera, la bauxita se tritura, purifica y calcina para producir óxido de aluminio puro (alúmina) mediante un proceso conocido como proceso Bayer. En la segunda, la alúmina se somete a un proceso de reducción electrolítica. En esta etapa (conocida como proceso Hall-Héroult), el óxido de aluminio se separa en aluminio y oxígeno puro.

Los contaminantes de mayor relevancia emitidos en esta actividad son: por un lado, los perfluorocarburos (PFC), como el perfluorometano (CF4) y el perfluoroetano (C2F6); y por otro, SO2, CO, CO2, Cd, Ni, Zn e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) (SEI, 2014).

Como dato curioso: para producir una tonelada de aluminio se necesitan cuatro toneladas de bauxita. Además, el proceso Hall-Héroult consume en torno a 15 MWh por tonelada de alumnio, (el equivalente a cinco millones de bombillas LED encendidas durante una hora) y emite aproximadamente 1,6 toneladas de CO2 por tonelada de aluminio.

El proceso de reciclado del aluminio

El reciclaje de este metal consta de diferentes etapas, al final de las cuales se puede reutilizar el aluminio, obteniéndose un metal con las mismas propiedades que el inicial.

El primer paso consiste en la eliminación del magnesio que pudiera haber en el material para evitar problemas de degradación. Posteriormente se procede a la fusión del material empleando sales fundentes si es necesario. Cabe destacar que el grado de recuperación de aluminio es mayor si se utilizan dichas sales fundentes porque forman una capa sobre el aluminio que ayudan a prevenir su oxidación. Sin embargo, también se produce más escoria salina.

El proceso de reciclado requiere cantidades de energía mucho menores que las empleadas en la ruta primaria; se considera que el ahorro energético es, aproximadamente, del 95%. Además, también se reducen significativamente las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, como los PFC.

En M&M estamos comprometidos con una producción más limpia, eficiente y respetuosa con el medioambiente. Por ello, los residuos de aluminio y otros metales que se generan en la producción son recogidos y llevados a una fundición para su reciclado en nuestros procesos de producción.

 

Figura 1. Viruta de Aluminio generada en nuestros procesos de Mecanizado